¿infraestructura para quién?

¿infraestructura para quién?
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El viernes en la noche transitaba por la Ruta 32 presenciando una presa descomunal. La infame “Plantina” era un suspiro comparado al estreñimiento de tránsito que se prolongaba desde la salida de Limón. No importa si se era Siquirres, Matina, Moín o Santa Rosa, la pega estaba fijada con goma loca. Hay que hacer números: era viernes de pago y llegó barco; la presa perfecta. No había magnesia para carretera atascada que funcionara.

Eso sí, tocó darse con la Piedra de Aserrí por el pecho porque no hubo choques de consideración. La felicidad era doble si uno iba en sentido contrario hacia Limón. Eso que llaman “mal de muchos”…

Pero agárrense

Y bien duro. Desde el año pasado algunos medios se peleaban por medir la pifia o error en la llegada de la carretera 257 a la Terminal de Contenedores de Moín. Si eran 80 metros o simplemente fue uno de los tantos errores burocráticos de este país, digamos que no es nada comparado con lo que va a pasar cuando abran la terminal de contenedores. Sí, la que gracias a Dios se va a demorar para ver si a alguien se le ocurre un plan de contingencia.

Como se ha estilado desde que se puso de moda concesionar, las cosas se hacen a la medida del concesionario y no de la gente. El empalme, junta, cruce o pega entre la 257 y la ruta nacional 32 es a nivel de calle. Es decir, que los camiones entrarán y saldrán de la carretera haciendo cedas, altos y, yéndonos bien, con semáforos… en una ruta nacional. ¡Felicidades a los ganadores!

Creer o reventar, si hoy cuando llegan uno o dos barcos la cosa se pone color de hormiga ¿Cómo será cuando la llegada de barcos sea mayor? Nuevamente, la Platina, el puente de Heredia y cualquier presa que uno se pueda imaginar, va a ser un divertimento comparado al caos que le espera a Limón.

Esta es la maravillosa intersección por donde circularán cientos de camiones al día

Ahhhh, pero es que vamos a ampliar la carretera…

En eso quedamos. La carretera se ampliará cuando San Juan baje el dedo. Faltan 1200 expropiaciones, correr el poliducto de Recope, alejar tendidos eléctricos y… ¡Construir la carretera! Y como quien escribe tampoco ha visto los planos, estoy que tiemblo de pensar que allí no habrá paso a desnivel.

Esta sí es una pifia. Y es una pifia grande como fallar un penal frente al Arco del Triunfo. No es la primera vez que pasa, seguro que no será la última, pero como de costumbre no habrá responsables y, sobre todo, noticias de titulares amarillistas. Porque una cosa es fallarle a una empresa extranjera y otra muy diferente es fallarle al país. Las empresas siempre son más importantes. Aceptemos que hay prioridades: primero están los intereses privados, que el impacto de semejante obra pueda tener en una zona ya congestionada como Limón.

La obra pública nos pertenece, sea esta concesionada, contratada por la Administración o construida por el Estado. Independiente del paradigma de desarrollo al que se responda la obra es de, por y para la gente. El desarrollo de infraestructura parte del beneficio a la sociedad, no a la empresa contratada como eje central.

Reducir la solución a una carretera que estará lista en 5 años no es decente de parte de la Administración. Aquí alguien metió un gol con la mano y esa persona o personas deben salir expulsados del partido. No se puede negar que la ampliación de la ruta estuvo mal parida. Que se hizo más como una ocurrencia que como una solución real. Es cierto que este gobierno ha tratado de enderezar el adefesio, pero no es un dato menor que quienes cometieron el error siguen en el CONAVI.

¿Quién soltará el tapón?

Limón solo tiene una entrada y pare de contar. Aunque están los desvíos de Moín y Santa Rosa estos no dan abasto ni cubren la salida que necesita la ciudad. El turismo y la producción de la zona van a quedar a merced de un tapón de camiones cuya fila para girar al nuevo puerto o salir de él será de proporciones hollywoodenses. ¿Por dónde van a pasar los buses con pobladores y turistas? ¿La carga que viene de los bananales del sur deberá salir por Panamá? ¿Qué va a pasar con los bienes perecederos que deberán podrirse en camiones mientras son llevados a puerto? ¿El Caribe Sur que vive del Turismo quedará estrangulado porque un genio del CONAVI no hizo bien su trabajo? ¿Quién va a ir a Limón sabiendo que va a morir en una presa de decenas de kilómetros?

Además de los necesarios despidos, se requiere de soluciones efectivas y no de esos parches que inauguran con placa que alaba la mediocridad. Probablemente kilómetros de doble carril en ambas vías para que Limón no se ahogue en contenedores.

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Advertencia al visitante: Saúl Buzeta Dhighiam es politólogo de formación, comunicador por deformación y necio por naturaleza. Los dedos de la mano no sirven para contar sus obras pues no tiene, mas acostumbra a escribir a hurtadillas artículos de poca monta que gente incauta (en el mejor de los casos) o sin escrúpulos (en la mayoría de ellos) publica sin compasión por el lector. Considérese entonces amable visitante suficientemente advertido sobre lo inocuo de lo que aquí encontrará.

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