¡Hablame bien!

¡Hablame bien!
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Aclaro: no soy la encarnación de la perfección del idioma, ni prodigio de las letras. Pero, tampoco estoy en la lista de los 10 más buscados por la Real Academia por crímenes contra el idioma. Así que sin mayor autoridad moral, permítaseme escribir de los que hablan mal.

USTED, TU y VOS

De carajillo a uno lo educaban hablándole de usted. Solo cuando se tenía cierta confianza se podía usar el vos. Sin embargo, gracias a las traducciones peruanas y a las telenovelas mexicanas hoy tenemos incrustado el tu como una astilla en el pie.

El tu, además de tener un tufo a importado, es artificial y se usa de la misma manera que en la tele. De uso frecuente entre personas que pretenden mostrarse cariñosas, se usa impunemente para decir “Tu sabes que te amo”. Cursilería aparte, la frase tiene un componente de exhibicionismo televisivo que informa a otros sobre cómo amar “a la mexicana”.

Los hijos se educan a puro tu. Aunque en la calle el tata o la mama hablen de vos. ¡Ay mi amor qué lindo eres! ¿Me entendés usted?

Y ese es el otro ardor de oídos al que nos exponemos diariamente a través de la publicidad. Está escuchando uno la radio desprevenidamente, cuando en medio del corte comercial:

“Gánese un pasaje para dos personas a ver al Real Madrid.

Solo compra “X” cantidad de “producto” y quedarás participando.

Vos y un acompañante podrán vivir una semana emocionante en Madrid.

Ven hoy mismo y no deje escapar esta oportunidad”.

¡Jodás! ¡Cuál dos personas! Ahí van todas las personas del idioma. ¿Será que nadie revisa esos textos? ¿Son puras clientadas o lugares comunes? ¿Habrá algún mecanismo por medio del cual uno pueda echarle agua bendita lingüística a estos redactores y redactoras?

No se trata de decir si el vos es mejor que el tu. Pero en este terruño se habla de usted y de vos; y por respeto a nuestra cultura tenemos que preservar esos modos evitando quedar licuados dentro de las traducciones que asumen que en América Latina solo se habla de tu.

Es como ver una serie doblada al español con acento de España. “Ezpíderman ¡Cuidado! El Doctor Pulpo te dará trez hostiaz”. Uno no sabe si reírse, llorar, cambiar de canal o empezar a gritar “ole” cada vez que “Ezpíderman” le pega al malo.

DAMAS Y CABALLEROS

La escena es más o menos así: entra uno a la zapatería del centro comercial y es asaltado por varios vendedores. Cuando uno logra aferrarse a nuestra yugular nos dice: “Caballero ¿Qué se le ofrece?” En el caso de las mujeres se usa Dama. Perdónenme, pero que forma más kistch de expresarse. Sería como tratar de entonar una fanfarria con una cimarrona.

Y entonces vienen las frases prefabricadas: “Caballero, mirá este zapato ¿Te gusta?”.”Dama, permíteme y te traigo otro estilo que quizás le guste”. Ó “Mirá caballero, para el martes te puedo tener el teni que buscás aquí en la tienda”. Ahí caigo en cruz.

Una vez hice una prueba y le dije a quien me atendía “Por favor, hábleme de usted.” Desconcertado, me dice: “Pero le estoy hablando de usted.” Claro, como me dijo “Caballero” inmediatamente estamos en el plano del respeto y el usted.

O cuando le piden el nombre a uno y cual lord inglés nos espetan un “Don Fulano, probate este número”. ¡Qué manera! El don es un eufemismo para disfrazar el abuso de confianza.

Pero esa conducta de despersonalizar y tratar como cualquier cosa al otro tiene un referente en los medios de comunicación: las Femeninas, Féminas y Masculinos que mueren o resultan heridos y por lo cual ameritaron ser trasladados al nosocomio en condición verde, amarilla o roja.

Es que decir que “una mujer de tantos años resultó herida de gravedad y debió ser trasladada al hospital en condición crítica”; implica rebajarse al nivel de la audiencia y no parecer paramédicos de la palabra.

¿ME CACTA?

Efectivamente: La picsa con pecsi de maricsa es lo mátsimo. Hay que dejarse de varas: para mí es un misterio insondable cómo la gente ve una palabra escrita de una manera y la pronuncia de otra. ¿Será que no “ocservan”? ¿O es que no “cactan” el “concecto”?

Y ahí la lista no se acaba porque tapsi, tapsista, testo, arquitepto, pitsa (es una variante), Dacsun, adactarse, adactador, octar, acto (apto), corructo, occión, pior, ocjetivo, gomitar, helicóctero o campión hacen que nuestro idioma muera a puñaladas.

Lo peor de todo es que hay periodistas y gente de medios que hablan así y NADIE los corrige. Y, como me ha pasado, cuando se les intenta corregir se hacen los soberbios y no aceptan que hablan con pereza y desprecio por la audiencia y la lengua.

Son personas que se rehúsan a leer, que se informan con titulares, que escriben en mayúsculas para no usar tildes (aunque esa excusa se acabó en el siglo pasado) y que cada vez que ven un diccionario se sienten amenazados de muerte.

Por eso cuando tí me hablás de usted diciéndome caballero me cuesta mucho cactarte el concecto.

 

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Advertencia al visitante: Saúl Buzeta Dhighiam es politólogo de formación, comunicador por deformación y necio por naturaleza. Los dedos de la mano no sirven para contar sus obras pues no tiene, mas acostumbra a escribir a hurtadillas artículos de poca monta que gente incauta (en el mejor de los casos) o sin escrúpulos (en la mayoría de ellos) publica sin compasión por el lector. Considérese entonces amable visitante suficientemente advertido sobre lo inocuo de lo que aquí encontrará.

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