MEDIOS EN CRISIS FRENTE A LA CRISIS
La actual situación económica que atraviesa el sistema capitalista, amén de sus razones objetivas, parece ser un manual de la histeria informativa.
Calificada de crisis, tragedia económica, tsunami financiero, hecatombe internacional o la peor crisis desde la Gran Depresión, la presente coyuntura económica está llevando al diccionario a su límite de sinónimos y a los pseudocomunicadores al extremo de llegar a consultarlo.
El nivel de desconocimiento sobre este tema parece tan fenomenal como los calificativos que se usan para describirlo y es quizás por eso que siempre tenemos la oportunidad de escuchar a «export@s» que, desde la perspectiva más liberal posible, intentan explicar porqué el «dejar ser, dejar pasar» no funciona, pero si funciona.
Eso sí, las explicaciones no pasan de lo momentáneo. Aquella alma pía que espere un razonamiento que le permita atisbar el porqué de la presente crisis estructural del capitalismo, debe entonces buscar un lugar cómodo y suave en donde sentarse a esperar.
Para aumentar nuestra sensación de impotencia escuchamos expresiones como «apalancamiento»; «hipotecas basura»; «salvataje financiero»; la ambivalencia cultural entre millones, millardos, billones y trillones; «turbulencia económica»; «destrucción de trabajo»; «derretimiento económico»; «recesión»; «estanflación» y una tonelada de expresiones más que nos dicen cuán ajena e incomprensible es esta crisis para los simples mortales. Pero eso sí, incomprensible no quiere decir que no deba ser alarmante.
Aunque no entendamos qué es lo que sucede en la economía, debemos presuponer lo peor. El fin del mundo está cerca y la cuenta regresiva está en un recuadro abajo a la derecha de la pantalla del televisor indicándonos cuántos puntos de vida le quedan a la Bolsa de Nueva York (y por extensión a nosotr@s). Aunque no sabemos porqué debemos alegrarnos como estúpidos de que la bolsa suba y temer horrorizados cuando los números sean negativos.
Los que saben
Es lógico suponer entonces que una situación tan complicada solo debe ser enfrentada e interpretada por unos pocos… los mismos que con tanta sabiduría nos han metido en este hueco.
Hoy esas sabias personas nos aseguran que no hay que darle más atributos al Estado, que las cosas las debe seguir resolviendo el mercado (apoyado por una millonada de dólares que pagaremos los que no la comimos ni la bebimos).
Creo que la forma fácil de explicarlo es una analogía algo dura: Es como darle toda la droga que quiera a un drogadicto que él sabrá cuando parar, aunque parar signifique su muerte y la de algunos más.
Ahora bien, si después de leer todo lo anterior quedó más confundi@, espero que los siguientes videos le aclaren el panorama:
* Originalmente publicado en redcultura.com