Para leer los debates

Para leer los debates
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No hemos terminado de acomodar los tamales de navidad y nuestro metabolismo político tiene que empezar a digerir discursos. Empiezan los debates entre 12 candidatos y 1 candidata a la presidencia. Aquí vamos a ver su nivel intelectual, su conocimiento de la cosa pública y sus debilidades emocionales.

Por resoluciones anteriores del TSE en todos los debates deben aparecer la totalidad de los y las aspirantes a la presidencia. No hay quite. Esto impone limitaciones de tiempo, forma y calidad al discurso político. No obstante, podemos sacar información valiosa de las intervenciones de quienes pretenden ser presidente.

Lo bueno de que esté toda la papeleta en vivo y en directo es que se puede distinguir y comparar entre candidatos y candidata. Así podemos ver rasgos de personalidad, cualidades intelectuales, las verdaderas aspiraciones de cada partido y las ideas con las que pretenden convencernos.

¿A qué le ponemos atención en el debate?

¡A todo! En comunicación hay un principio incontestable: todo comunica, todo. Desde la forma en que se para una persona, su vestimenta, peinado, el timbre de la voz y, sí, lo que dice. Normalmente, los candidatos y candidatas van preparados al debate. Algunos mejor que otros, pero todos sin excepción, esperan nuestra atención con un gesto, una palabra o una idea.

De ahí la importancia de fijarnos en todo lo que sucede en la escena, tanto lo evidente como aquello que parece casual.

Todo acto de comunicación parte de una intención

A un debate no siempre se va a exponer ideas. Unos van a pedir diputados porque saben que no pueden ganar. Otros llegan a pegar para mostrarse diferentes, algunos van a que los conozcan y están quienes quieren ser la revelación del año, dentro de una larga lista de etcéteras. Por eso es necesario poner atención a lo qué se dice y cómo se dice.

Un minuto no alcanza.

Las dinámicas de los debates obliga a quienes participan a ser concretos (y a veces convenientemente omisos). Por eso es importante revisar las propuestas de cada partido contra sus programas de gobierno. Al final adjunto las ligas a estos documentos.

¿Cuál es la idea que más se repite?

Normalmente se busca guardar en la cabeza del perceptor (usted) una o dos ideas que sirvan de ancla emocional para con el candidato o candidata. Estas ideas pretenden representar la totalidad del pensamiento del o la aspirante. Si bien es cierto, es valioso contar con esas ideas desarrolladas, pueden contener trampas de cómo llevarse a cabo. Por eso, nuevamente, hay que volver a revisar los programas.

Además es importante comprender que en estos debates se dicen cosas que se supone el electorado quiere oír. Por eso, la primera idea puede ser la más dulce, pero las que no se escuchan pueden ser las más amargas.

Conocimiento de los temas

En un debate aparecen temas como hormigas en popi. Demostrar conocimiento de todos y tener soluciones en la punta de la lengua no es sencillo. Sin embargo, es importante ver qué aporta cada candidato a un mismo problema. Muchas veces hablar del tren como la solución a todos nuestros problemas habla más de falta de imaginación que una idea clara de por dónde van los tiros. De ahí el valor de las soluciones que ofrecen sobre un mismo tema los diferentes partidos. Ese contraste puede ayudar a comprender quién es serio y quién no.

Las no respuestas

En algunas ocasiones vamos a ver y escuchar respuestas ambiguas o de paños tibios que no dicen nada. Son salidas elegantes a temas espinosos o sobre los que el partido no quiere definirse claramente para no perder votos. Pueden decir que el tema es muy importante, que es valioso, relevante y otros adjetivos; pero al final terminan mandando la bola al córner cambiando de tema o sin dejar en claro adónde y cómo se para en ese tópico.

Lenguaje no verbal

Los gestos, la postura, la distancia, la voz, la velocidad del habla, los cambios de tono, la vestimenta, la mirada y las inflexiones del rostro forman parte del mensaje junto con la palabra. Es falso que sean más importantes, pero muchas veces revelan al inconsciente del candidato.

Normalmente la vestimenta, la postura y algunos gestos son ensayados para que el espectador sienta empatía con el candidato. Sin embargo, en un debate existen momentos de tensión en los que las personas se salen de su casillas o del guión que les armaron.

Titubeos, trabas al hablar, apoyarse innecesariamente en el atril u olvidarse de manejar el tono de la voz; pueden retratar de cuerpo entero a un personaje.

No es lo mismo escuchar el debate en radio que verlo en tele. En radio la relación es más personal porque el oído está atento a las inflexiones de la voz, cambios de ritmo, pausas y muletillas. Por otra parte, en la televisión intervienen más variables como el tipo de anteojos que usa la persona. Si el aro no permite ver los ojos con claridad se puede sentir desconfianza con el candidato. Además están los ademanes que pueden mostrar naturalidad y apoyar lo que se dice o bien que la persona parezca marioneta.

En el caso de los debates a través de las redes sociales la posibilidad de concentrarse en lo que dicen y hacen los y las aspirantes es difícil. Reaccionar a cada cosa, mientras se escucha no permite a las personas procesar lo que perciben. De ahí la importancia de tomarse ese tiempo para uno mismo.

Las redes sociales y el comportamiento antisocial necesario

Es muy común que antes, durante y después de un debate la gente se dedique a expresar lo que opinan en redes sociales. Mezcla entre memes, twiteos o frases contundentes que pretenden tener la primicia del ingenio; Internet agrega confusión en tiempo real. Estarán los twitteros militantes, los perfiles de Facebook dedicados a hablar bien de un personaje o los troles que ensucian la existencia misma de la inteligencia.

La percepción de los actos de comunicación es individual. Podremos estar rodeados de miles de personas, pero lo que percibimos responde a nuestra historia de vida. Si nos dejamos contaminar por los comentarios de otros o tratando de validar nuestra percepción lo que sucederá es que nada de lo que vimos y oímos valdrá la pena. Aislarse apagando el teléfono y condenando la casa al silencio es un ejercicio de autoestima. Una vez que procesamos lo que percibimos, podemos entrar a discutir con la gente inteligente que nos rodea. Es escasa, pero siempre hay alguien al alcance.

Finalmente, el lenguaje

En un debate de medios masivos se busca usar un lenguaje que todo el mundo entienda. Además, en muchos casos se raya en lo chabacano para parecer una persona normal y silvestre. Sin embargo, cuando un candidato trastabillea con las palabras, usa muletillas permanentemente o necesita un larguísimo “Ehhhh” para responder empezamos a notar su verdadero coeficiente intelectual.

A veces la pachucada, el insulto, el dicho fácil esconden la incapacidad del personaje de elaborar ideas con más palabras. Eso quiere decir que no tiene un vocabulario amplio, lo que nos puede hacer pensar que es una persona poco inteligente. De la misma manera, si se abusa de las palabras “de domingo” se genera distancia en la audiencia porque no se entiende lo que se nos dice.

Mientras el o la candidata tratan de construir un equilibrio entre lo elaborado y lo casual en 30 segundos, nosotros tenemos la tarea de saber entender qué quieren decir realmente poniendo atención a muchísimas variables a la vez.

¡Menuda tarea! Pero vale la pena.


Aquí están los programas de gobierno presentados hasta ahora
En orden alfabético


Próximos debates

  • CRC Radio 89,1 FM | 17 de enero de 2018
  • Grupo Extra | 25 de enero de 2018
  • Telenoticias | 30 de enero de 2018
  • Canal 6 | 1 de febrero de 2018

 


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Advertencia al visitante: Saúl Buzeta Dhighiam es politólogo de formación, comunicador por deformación y necio por naturaleza. Los dedos de la mano no sirven para contar sus obras pues no tiene, mas acostumbra a escribir a hurtadillas artículos de poca monta que gente incauta (en el mejor de los casos) o sin escrúpulos (en la mayoría de ellos) publica sin compasión por el lector. Considérese entonces amable visitante suficientemente advertido sobre lo inocuo de lo que aquí encontrará.

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